Costa Bonita tiene algo salvaje y cinematográfico que transforma completamente cualquier sesión de fotos. Entre acantilados enormes, cuevas escondidas y el mar golpeando las rocas, todo se siente intenso, cálido y lleno de textura. Además, la luz dorada del verano hace que cada rincón parezca sacado de una editorial de moda frente al mar.
Con Luli buscamos justamente eso: imágenes con fuerza, movimiento y mucha atmósfera. Entonces, dejamos que el paisaje hiciera gran parte del trabajo. El viento, el calor del verano y el brillo del sol sobre el agua iban cambiando la energía constantemente. A veces aparecía una sensación más suave y tranquila. Otras veces, las rocas, las sombras y el mar hacían que todo se sintiera mucho más dramático y visual. Y ahí está la magia de Costa Bonita.
Me encanta trabajar en lugares donde la naturaleza tiene tanta presencia porque las fotografías nunca se sienten vacías. Siempre hay algo ocurriendo alrededor: la luz reflejándose en el agua, la arena moviéndose con el viento o el sonido del mar acompañando cada momento. Además, cuando la persona se conecta con ese entorno, las imágenes empiezan a fluir de una manera muy natural y poderosa. No hace falta exagerar demasiado cuando el paisaje ya transmite tanto por sí solo.
El verano en la costa argentina tiene una energía difícil de explicar. Sin embargo, sesiones así logran conservar aunque sea un pedacito de esa sensación. Si sueñas con una portrait session, te ayudo a encontrar el escenario perfecto para crear imágenes llenas de luz.
















