Esta sesión familiar madre-hija tuvo lugar en el molino de Santa Ponça, rodeado de naturaleza y luz cálida. Además, el entorno tranquilo y el clima de fin de verano creó una atmósfera especial para capturar recuerdos auténticos en familia.
He tenido la oportunidad de fotografiar a esta dupla desde que Connie estaba en la panza de su mamá. Asimismo, también pude acompañarlas durante muchos momentos importantes en los años posteriores. Ver crecer a esta niña a través de mis fotografías es una sensación muy hermosa y emocionante. Mientras tanto, la sesión fluyó de manera natural entre abrazos, juegos y pequeños gestos llenos de cariño. Todo ocurrió con calma y espontaneidad, permitiendo capturar recuerdos reales y llenos de vida.
Mi estilo de fotografía busca precisamente conservar esas conexiones reales y emociones auténticas que cambian con el tiempo. Más que retratos posados, intento crear imágenes naturales, cálidas y atemporales. Además, la combinación de luz suave, naturaleza y movimiento aporta una sensación delicada y cinematográfica a cada escena. Estas sesiones están pensadas para crear recuerdos únicos y especiales, diferentes a las fotografías cotidianas tomadas con el móvil. Gracias a esa naturalidad, cada imagen conserva la esencia real de cada etapa vivida.
La infancia cambia muy rápido y cada etapa merece ser recordada de una manera especial. Sin embargo, muchas veces no nos damos cuenta de cuánto crecen hasta mirar atrás. Si estás pensando en realizar una sesión familiar en Mallorca, me encantaría ayudarte a conservar recuerdos auténticos y llenos de emoción para toda la vida.


























