Hay sesiones que se sienten todavía más especiales cuando forman parte de una historia que continúa. En esta sesión familiar en Ca’n Picafort, el mar y la luz del atardecer acompañaron una etapa completamente nueva para Keila y Sergio. Además, volver a encontrarnos después de un año hizo que todo tuviera un significado diferente.
Tiempo atrás habíamos realizado una sesión de fotos de ellos como pareja. Por eso, esta vez fue muy emocionante verlos llegar convertidos en familia. Mientras caminaban por la playa y compartían la tarde juntos, aparecían momentos llenos de ternura y complicidad. Además, había una tranquilidad muy linda en la manera en que disfrutaban este nuevo comienzo. Cada gesto reflejaba cuánto había cambiado su historia desde aquella primera sesión.
Me encanta poder documentar el crecimiento de las familias con el paso del tiempo. En lugar de crear imágenes demasiado preparadas, prefiero dejar que las emociones aparezcan naturalmente. Así, cada sesión conserva una esencia propia y muy personal. Además, las playas de Mallorca siempre aportan una sensación de libertad y calma que ayuda muchísimo a que todo fluya. En esta ocasión, la combinación entre el paisaje mediterráneo y la conexión entre ellos creó recuerdos muy cálidos y llenos de vida.
Las fotografías se vuelven más importantes cuando permiten ver cómo evoluciona una historia. Sin embargo, muchas veces esos cambios suceden tan rápido que apenas logramos percibirlos. Por eso, volver a coincidir con familias en distintas etapas es una de las partes más lindas de mi trabajo. Si sueñas con una sesión familiar en Mallorca, estaré feliz de ayudarte a guardar recuerdos auténticos de este momento.











































